Cuando veas lo que hizo esta niña de tan solo 15 años te quedaras realmente impactado y te aseguro que no volverás a ver a esta enfermedad de la misma forma. Es muy triste ver que este tipo de cosas ocurran en la actualidad, es inaceptable saber ver como lo medio de comunicación siguen estereotipando el modelo de “mujer perfecta”.

La historia que verás a continuación trata de una niña que con tan solo 15 años decidió acabar con su vida, después de una dura y larga batalla contra la anorexia, un sin fin de tratamientos y terapias no sirvieron de nada . Lee hasta el final y descubre por ti mismo la historia de Pippa. ¿Quieres Saber Más? Sigue Leyendo… Recuerda Compartir Esto Con Tus Amigos.

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“Lo intente, pero la anorexia me ganó” Esta fue la dura carta de una joven que se quitó la vida con solo 15 años.

A pesar de todos los movimientos y las ONG que luchan contra la discriminación, promoviendo la aceptación propia más realista, pese a todos los sacrificios, que se han hecho; la anorexia siempre encuentra un lugar donde refugiarse, en este caso: los pre adolescentes.

Una desgracia que no debemos olvidar

Pippa McManus, de solo 15 años, decidió quitarse la vida en diciembre de 2015, tras haber mantenido 3 incansables años de lucha y tratamientos sin resultados. Antes de lanzar su débil cuerpo a las vías del, en una nota había escrito: “Lo intente, pero la anorexia me ganó.

Pippa empezó a preocuparse por su imagen y su peso cuando tenía 12 años. Era solo una preadolescente, prácticamente una niña, sin embargo llevaba años viendo en las películas, series y programas de T.V. la supuesta manera de cómo debían ser las mujeres.

Pippa de pronto comenzó a prestar demasiada atención a su barbilla, decía que era muy gorda, nadie le prestó atención. Pero la chica de pronto comenzó a hacer ejercicio y medir su comida.

Así comenzó la guerra en la familia, llena de maratones, ejercicios, ayunos y mucha preocupación. En Navidad de 2012 sucedió la gota que derramó la copa, Pippa se desmayó y fue trasladada al centro de salud. El servicio de salud mental infantil de Stockport atendió a la joven considerándolo el peor caso de anorexia nerviosa que habían visto. Pesaba sólo 27 kilogramos.

Pippa no mejoró a pesar de los distintos tratamiento psicológicos. El alimento lo tenía controlado, pero la repulsión por su cuerpo seguía creciendo, un día se vendo los pies por el hecho de que los veía demasiado gordos. Con apenas 13 años su estado de salud era gravísimo.

En virtud de la Ley de Salud Mental, fue internada en una clínica de rehabilitación y tratamiento para personas con dismorfia corporal. Pese a los controles y la atención sicológica Pippa no mejoraba y las salidas autorizadas le servían para continuar sus malos hábitos.

Sus padres, preocupados, pidieron al hospital que no dejaran a su hija regresar a casa, tras registrar su cuarto y hallar, en un peluche, múltiples objetos punzantes, una cuchilla manchada de sangre y una nota de suicidio.

“No quiero crecer y tener una vida, en estos momentos no la tengo. No soy capaz de luchar más contra la anorexia. Lo he intentado mucho, pero me ha ganado”.

Pese a las pruebas, la clínica autorizó una salida en el mes de diciembre. Pippa vuelve a casa, compartió momentos en familia y comenzó a hacer ejercicio de forma compulsiva. Tras discutir con sus padres mientras trataban de persuadirla de dejar el gimnasio, gritó: “Me voy quitar la vida ahora mismo” y salió de casa.

La policía se presentó 2 horas más tarde en casa de los McManus con horribles noticias. Pippa había saltado al tren.

The Pip Foundation

La noticia devastó a la familia, quien se sumió en un horrible proceso de luto. “¿Qué podría haber hecho? No debí gritar, tuve que insistir a la clínica, si no le hubiera dejado ver la televisión, y si…”

Al pasar los meses la familia consiguió calmar su dolor y de allí surgió The Pip Foundation for ABC Anorexia and Bulimia Care, una ONG para ayudar a otras familias a encarar esta enfermedad.

“Mi hermosa hija Pip se quitó la vida el 9 de diciembre de 2015, cuando solo tenía 15 años. Nuestro sufrimiento nunca cesará. Pip pasó los últimos tres años de su vida luchando contra la anorexia, malnutrición, depresión y auto-lesiones. No quiero que la vida de Pip y su sufrimiento hayan sido en vano, siempre que podía intentaba ayudar a otros; por eso nosotros esperamos poder continuar con su trabajo a través de esta fundación”, explica su madre.

La intención de esta fundación, es crear un centro de diagnóstico precoz en Manchester, donde traten a niños y adolescentes. Ya que son estos los que actualmente se encuentran más vulnerables.

La falta de seguridad de una personalidad en desarrollo y los habituales cambios de humor de esta edad, ocultan patologías y complican el diagnóstico. Los médicos tampoco están formados para esto, ya que esta enfermedad venía afectando a personas entre los 16 y 30 años, indica la madre de Pippa.

Ojalá la muerte Pippa sirva para salvar la vida de otros jóvenes en la misma situación.

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